sábado, 19 de noviembre de 2016

MÓDULO 2. VICTIMIZACIÓN DE TIPO PASIVO


       Este informe nos muestra la evaluación de 4 casos de acoso con víctima de tipo pasivo en tres de ellos y víctima con características activas en un cuarto.
64 alumnos/as han contestado al test, de ellos el 58% son chicas. Edad media: 14 años.
En general, existe una percepción de conflictos menores  y un orden bueno para el desarrollo de las clases.

      Nos encontramos ante 4 casos de acoso. Destacar que el alumno 26 percibe la situación o, al menos, informa de ella con menos frustración y ansiedad. Siente a su familia como fuerte apoyo y no se siente indefenso. Un caso parecido es el alumno 16, aunque no se tiene toda la información necesaria. 
En cambio, la alumna 53, a pesar de mostrar 5 relaciones recíprocas, y un 6% de rechazo en su grupo-clase, siente una fuerte ansiedad, indefensión y no muestra una gran capacidad de comunicación con la familia. Esta situación lleva ocurriendo 2 años. Presenta características de víctima activa.
La alumna 34 apenas tiene relaciones en clase y se encuentra totalmente aislada. Presenta un rechazo del 51% de la clase. La alumna presenta una actitud muy pasiva. Esta situación lleva meses ocurriendo. 

Ante casos tan diferentes, debemos dar propuestas de intervención individualizadas. Sin embargo, aunque incidiré líneas más abajo, sobre algún recurso individualizado para el caso de la alumna con características de víctima activa, propongo un plan de intervención esencial y que sirva como punto de partida para un desarrollo posterior.

PROPUESTAS DE INTERVENCIÓN
Alternativas de gestión de la convivencia:
            Colocación de los alumnos en la clase tras la evaluación del sociograma
            Analizando y evaluando los resultados del sociograma, colocaría al alumno con mejor perfil de Alumno-ayudante junto a la alumna víctima 34. Este alumno es el que más apoyo necesita y debemos reforzar su situación social. Al alumno 26 con el segundo alumno-ayudante, por votación y a la alumna 53 junto al alumno-ayudante 41, tras fortalecer su capacidad de resolución de conflictos. Aún no tenemos información suficiente, pero, en un principio, a la alumna 16, la sentaría junto a los alumnos-ayudantes 1 y 12.

Equipo de mediación
Debe dotarse al centro de estructuras participativas que aporten solidez al proyecto de Convivencia, que permitan tanto su incorporación como su funcionamiento. Propongo, en esta línea, formar tanto al profesorado como al alumnado en diferentes estrategias de resolución de conflictos para que, cuando la Jefatura de Estudios o cualquier tutor/a del centro lo solicite , se puedan realizar mediaciones ante conflictos relacionales. De esta manera, se genera una participación de la comunidad educativa y no se jerarquiza al profesorado o alumnado en un nivel superior o inferior, sino que al tratarse como iguales, participan de su posición en el centro para enriquecer la solución y el aprendizaje del conflicto. Así, de entre todos los participantes docentes y alumnos/as, se crearán pequeños grupos de tres o cuatro personas que intervendrán en la mediación de dos maneras:
- Intervención en el conflicto  a través de entrevistas con los implicados, intervenciones grupales, el consenso de unos puntos en común y marcando unos objetivos a conseguir entre las partes implicadas para luego poder conocer el grado en el que se han logrado o implicado en el proceso.
-Prevención de conflictos: los tutores, coordinados junto con el Departamento de Orientación y los equipos de mediación, deben llevar a cabo actividades de información y formación en el conflicto y su resolución.

  Programa de Alumnado Ayudante
            Creo firmemente que la inclusión del alumnado en la gestión de la convivencia es necesaria para afianzar un mejor clima para el centro. Aunque este programa irá dirigido a ese curso en concreto,  también podrían unirse a él los grupos de otros cursos que así se considere necesario tras una oportuna valoración en conjunto hecha por el equipo directivo, el Departamento de orientación y el equipo de mediación.
En primer lugar, estos alumnos serán elegidos y recibirán una formación en conflictos, sus sistemas de resolución y métodos de ayuda entre sus iguales, mediante dinámicas participativas, en horas de tutoría o en recreos, con juegos, role-play, etc.
Estos alumnos serán coordinados, además, por los equipos de mediación. Su principal tarea será la de tener un papel activo en su clase, ayudando en la integración de la víctima, ayudarle en los problemas que se presenten,  participar de los conflictos menores y diarios que puedan acontecer entre los iguales e integrarles. Se trata de generar una responsabilidad con su propio grupo, tejiendo una red de apoyo común.

Formación del Profesorado
Para poder llevar a cabo los puntos anteriores considero necesaria una formación en competencias de resolución de conflictos dirigida al equipo docente.
De esta forma, podremos ofrecer una alternativa a la opción de castigo más punitiva y desarrollar un método más creativo en la búsqueda de soluciones.
Es importe que los docentes puedan regular el proceso de comunicación y re-establecer unas relaciones más cercanas y de ayuda.
Por parte del Departamento de Orientación, se desarrollará un programa basado en la formación de habilidades sociales que faciliten y promuevan actitudes de cooperación. Centrándonos en el profesorado, se buscaría:
- Reforzar una escucha activa para establecer relaciones de mayor cordialidad.
- Conocer y generar estrategias de afrontamiento ante situaciones de conflicto, pero sin quedarnos en la superficie. Es de vital importancia promover en el docente una actitud crítica. Deben profundizar en la problemática que pueda surgir en el aula y es importante que conozcan y entiendan qué está ocurriendo frente a ellos y junto a ellos.   
- Creación y refuerzo de habilidades personales, y para ello, el primer paso es el autoconocimiento. Desde la orientación debemos generarlo entre los propios docentes. Esto es de vital importancia porque, de esta forma, ellos mismos podrán gestionar sus propios recursos y conocer sus limitaciones, sus fortalezas y sus debilidades. Queremos favorecer el conocimiento de todas las personas que forman parte del centro educativo  porque creemos firmemente que, de esta manera, podremos disminuir  las situaciones de conflicto.   
Parto de la idea de que la Tutoría es fundamental y es desde donde podemos crear un vínculo de cercanía con el alumnado. 
Si deseamos ayudar a resolver la situación de conflicto y generar estrategias nuevas, debemos conocer, en primera persona, qué recursos son necesarios y cómo debemos llevarlo a cabo. 

En la ayuda a la víctima:
 .- A parte de la Ayuda entre Iguales, es fundamental trabajar las habilidades sociales y la autoestima. Creación y refuerzo de habilidades personales, y para ello, el primer paso es el autoconocimiento. Esto es de vital importancia porque, de esta forma, ellos mismos podrán gestionar sus propios recursos y conocer sus limitaciones, sus fortalezas y sus debilidades. Que sepan identificar sus emociones y aprendan a ser asertivos ante cualquier situación. Procurarles herramientas para afrontar situaciones de conflicto y proporcionarles seguridad en sí mismos. En algún momento de su vida la perdieron. 
Esto es importante, trabajarlo, en un primer momento con la alumna 53, debido a su incapacidad para afrontar una situación que se ha alargado 2 años y con alto grado de ansiedad. Cambiar sus pensamientos negativos y transformarlos en las relaciones positivas y recíprocas que ya tiene. Fundamental, inculcarle autocontrol en la expresión de sus emociones e impulsos y trabajar la capacidad para emplear estrategias positivas de ayuda y defensa asertiva. Posteriormente, fortalecer ese autoconocimiento con el programa de "Ayuda entre Iguales".

 Con los acosadores:
   .- Entrevistas más profundas y de recogida de información y, como principio de intervención directa a ellos, trabajar sus habilidades sociales y su capacidad de empatía. No olvidemos que la agresividad es la búsqueda de uno mismo, a través de las reacciones de otros. El problema ocurre cuando se adoptan formas violentas como socialización. Por ello, debemos proporcionarles vías alternativas a la agresión. Muchas veces, bajo la capa de la ira, reside la tristeza mal gestionada.

El trabajo con la familia
Un pilar importante que no se puede dejar de lado y en el que sería necesaria una evaluación, es la relación con las familias. Existe un contacto con ellas pero suele ser algo escaso y con falta de compromiso. Es importante enriquecer esta relación y crear una mayor implicación por ambas partes. Es importante modificar el discurso y crear un clima  más cercano. Ante situaciones de conflicto, estar en contacto continuo con la familia y fortalecer la idea de estar “todos a una”. Trabajar desde el alumno y la familia será el principio del cambio y, aunque no se compartan todas las ideas, tener un nexo de unión entre ambas partes es necesario. Es una cuestión de actitud y que, aún pudiendo haber diferencias personales, si vamos en la misma dirección, impediremos la aparición de brechas y  muros infranqueables. Implantar un ambiente de cooperación y una cultura de mediación que implique a toda la comunidad educativa. Es por ello que creo necesaria la incorporación de una escuela de padres y aumentar la sensibilidad en las familias para maximizar su cooperación con el centro en la gestión de conflictos y estilos educativos.  De esta forma  desarrollaremos una formación personal y social coherente.


     Seguimiento
 Dando sentido a la coordinación y seguimiento necesario en un proceso de gestión y cambio de la convivencia, se llevará a cabo una reunión semanal o quincenal, a decidir entre los miembros de los equipos de mediación, ya que entendemos que es vital para poder ir decidiendo sobre futuras actuaciones y conocer cómo se van sintiendo las personas que van actuando en ellos. La recogida de información se hará a través de test, entrevistas y reuniones con todos los implicados.



sábado, 12 de noviembre de 2016

Caso 2. Almudena

Voy a centrarme en el caso 2. Almudena.

       Claramente, nos encontramos ante un caso de ciberbullying.  Un conflicto que comienza entre adultos y que se extendió a los hijos de ambas familias. Yo creo que ese factor es a tener muy en cuenta, puesto que el problema no sólo no pudo ser atajado por los padres, sino que, lo hicieron extensivo a los hijos. Ese rencor se hace visible cuando Alejandra se siente atacada y celosa. Comienza un acoso indirecto de ciberbullying. Un maltrato psicológico y de rechazo hacia Almudena. Este tipo de acoso divide, aún más, la responsabilidad de actuación por parte del resto de chicos y chicas y minimiza la conciencia individual. Además, el hecho de utilizar insultos por el chat amplía el espacio de acoso aunque haya habido un origen escolar (el final del anterior curso). Este hecho, hace que el riesgo físico que siente la acosadora sea menor, al igual que los otros cinco compañeros que hacen extensible ese rechazo y ese maltrato. Se sienten más protegidos por el hecho de actuar ante una pantalla y no sea una acción tan directa.  Les hace sentir cierto anonimato que les protege.

Primeramente y con el objetivo de empatizar se buscará un diálogo constructivo con los alumnos que forman parte del chat y que mantienen una actitud de rechazo hacia Almudena.
Deben asumir responsabilidades y deben reparar el daño moral causado.
Si la situación lo permite, sería bueno hacer un debate constructivo con todos los alumnos de la clase con motivo de los empujones a los que es sometida. Es muy beneficioso tratarlo en clase incluso con role-play. Podemos representar una de las actuaciones que se dan y que todos los alumnos den su opinión al respecto. Estar en grupo les da más fuerza para decir lo que piensan, sin miedo. Es importante que reconozcan e identifiquen el acoso y la agresión. A partir de aquí, desde el departamento de orientación poner en marcha estrategias de actuación y planes de mejora.
Valores de empatía hacia la víctima, mostrar los sentimientos de indefensión y malestar que se siente ante esa situación, valores de cooperación entre todos los compañeros y de rechazo ante una situación así. Incidir en los miembros del grupo de chat que ejercen un papel de observadores e inculcar y fortalecer la necesidad de respeto a las personas y su integridad.  

        Se debe establecer una actuación conjunta con las familias de los chicos y chicas que están implicados en el grupo del chat y de rechazo en el colegio. Aquí es fundamental el papel de las familias. Además, no olvidemos que este conflicto comenzó entre los adultos. Que ellos no supieran arreglar los problemas provocó un clima de rechazo y lo hicieron extensivo a sus hijos.  Ellos deben ser los primeros en mostrar un clima interpersonal diferente. Mostrar respeto y  cordialidad. Ellos han sido y son el ejemplo de sus hijos y, también, deben ejercer un control sobre el uso del móvil y el ordenador que éstos hacen. Pienso que sería acertado concertar, en el centro educativo, algunos talleres de formación con los cuerpos de seguridad aclarando las consecuencias legales y morales de estos actos. Mostrarles las consecuencias legales del uso de la tecnología en situaciones de acoso o ciberbullying.