sábado, 12 de noviembre de 2016

Caso 2. Almudena

Voy a centrarme en el caso 2. Almudena.

       Claramente, nos encontramos ante un caso de ciberbullying.  Un conflicto que comienza entre adultos y que se extendió a los hijos de ambas familias. Yo creo que ese factor es a tener muy en cuenta, puesto que el problema no sólo no pudo ser atajado por los padres, sino que, lo hicieron extensivo a los hijos. Ese rencor se hace visible cuando Alejandra se siente atacada y celosa. Comienza un acoso indirecto de ciberbullying. Un maltrato psicológico y de rechazo hacia Almudena. Este tipo de acoso divide, aún más, la responsabilidad de actuación por parte del resto de chicos y chicas y minimiza la conciencia individual. Además, el hecho de utilizar insultos por el chat amplía el espacio de acoso aunque haya habido un origen escolar (el final del anterior curso). Este hecho, hace que el riesgo físico que siente la acosadora sea menor, al igual que los otros cinco compañeros que hacen extensible ese rechazo y ese maltrato. Se sienten más protegidos por el hecho de actuar ante una pantalla y no sea una acción tan directa.  Les hace sentir cierto anonimato que les protege.

Primeramente y con el objetivo de empatizar se buscará un diálogo constructivo con los alumnos que forman parte del chat y que mantienen una actitud de rechazo hacia Almudena.
Deben asumir responsabilidades y deben reparar el daño moral causado.
Si la situación lo permite, sería bueno hacer un debate constructivo con todos los alumnos de la clase con motivo de los empujones a los que es sometida. Es muy beneficioso tratarlo en clase incluso con role-play. Podemos representar una de las actuaciones que se dan y que todos los alumnos den su opinión al respecto. Estar en grupo les da más fuerza para decir lo que piensan, sin miedo. Es importante que reconozcan e identifiquen el acoso y la agresión. A partir de aquí, desde el departamento de orientación poner en marcha estrategias de actuación y planes de mejora.
Valores de empatía hacia la víctima, mostrar los sentimientos de indefensión y malestar que se siente ante esa situación, valores de cooperación entre todos los compañeros y de rechazo ante una situación así. Incidir en los miembros del grupo de chat que ejercen un papel de observadores e inculcar y fortalecer la necesidad de respeto a las personas y su integridad.  

        Se debe establecer una actuación conjunta con las familias de los chicos y chicas que están implicados en el grupo del chat y de rechazo en el colegio. Aquí es fundamental el papel de las familias. Además, no olvidemos que este conflicto comenzó entre los adultos. Que ellos no supieran arreglar los problemas provocó un clima de rechazo y lo hicieron extensivo a sus hijos.  Ellos deben ser los primeros en mostrar un clima interpersonal diferente. Mostrar respeto y  cordialidad. Ellos han sido y son el ejemplo de sus hijos y, también, deben ejercer un control sobre el uso del móvil y el ordenador que éstos hacen. Pienso que sería acertado concertar, en el centro educativo, algunos talleres de formación con los cuerpos de seguridad aclarando las consecuencias legales y morales de estos actos. Mostrarles las consecuencias legales del uso de la tecnología en situaciones de acoso o ciberbullying.


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